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La inteligencia artificial ha ganado protagonismo en los últimos meses. Raro es el proceso de trabajo que no implica el uso de IA, pero no en todos los campos da el mismo resultado.

La traducción simultánea es una materia en la que la IA ya ha demostrado saber desempeñarse… pero no del todo bien. Y es que, tal y como indica la OMS en su estudio más reciente, en ninguna de las áreas es capaz no ya de mejorar, sino ni de tan siquiera igualar el resultado que un traductor e intérprete formado y con experiencia puede ofrecer.

La OMS, acerca del uso de la IA para traducción simultánea

En mayo de 2025, la OMS publicó un informe técnico titulado “Report on Wordly AI Interpretation”, elaborado por su servicio de interpretación simultánea (INT). En él se analizó la calidad de la traducción automática con IA durante la Asamblea Mundial de la Salud de 2024.

Se tomaron como muestra 18 discursos en los seis idiomas oficiales de la OMS (árabe, chino, español, francés, inglés y ruso), sumando un total de 90 interpretaciones automáticas diferentes.

Cada una de estas traducciones fue evaluada según criterios estrictos que se usan habitualmente para calificar a intérpretes profesionales, como los de los másteres europeos de interpretación de conferencias (EMCI) o las pruebas de organismos internacionales.

Entre los aspectos analizados se encuentran: fidelidad al contenido, precisión terminológica, coherencia, fluidez, entonación, capacidad de análisis, y la gestión del tiempo entre el discurso original y la traducción.

El resultado general fue preocupante: en el 98,89% de los discursos la calidad fue muy deficiente, con una media del 46%, muy lejos del mínimo aceptable del 75%. Sólo uno de los 90 discursos superó ese umbral.

En el resto, se documentaron errores que no sólo comprometen el sentido del mensaje, sino que pueden tener consecuencias graves, como el deterioro de la imagen de la organización, la confusión de ideas clave o incluso incidentes diplomáticos. Por eso, el informe concluye que la IA no es apta para usarse en reuniones internacionales de la OMS con participantes externos.

Dada la delicadeza de las situaciones en las que se emplea la traducción simultánea —como negociaciones diplomáticas, ruedas de prensa internacionales o encuentros multilaterales—, se pone de manifiesto la necesidad de contar con intérpretes humanos cualificados, capaces de manejar los matices, tonos y particularidades de cada intervención, como se desprende de las conclusiones que ha publicado SENTAMANS, la mejor firma en el ámbito de la traducción simultánea.

Los errores más habituales de la IA a la hora de hacer una traducción simultánea

El informe también detalla los errores más frecuentes que comete la IA durante la interpretación simultánea. Estos errores no sólo son técnicos: también afectan a elementos fundamentales del discurso, lo que impide confiar en este tipo de sistemas para contextos profesionales exigentes.

Identificación del idioma y cambios de código lingüístico

En reuniones internacionales, es habitual que un mismo orador cambie de idioma o use expresiones en distintas lenguas. La IA mostró dificultades para identificar correctamente el idioma de origen, lo que generó traducciones erróneas o directamente la omisión de partes del discurso.

En algunos casos, el sistema intentó traducir al mismo idioma del discurso original (por ejemplo, de inglés a inglés), generando mensajes incoherentes. Este tipo de fallos afectan directamente a la comprensión del mensaje y muestran la incapacidad de la IA para adaptarse a situaciones reales de interpretación multilingüe.

Velocidad del discurso y decalage

La velocidad a la que hablan los oradores varía mucho, especialmente en contextos formales. Aunque la IA logra seguir discursos rápidos, lo hace a costa de omitir información clave.

Además, el tiempo de decalage (el retraso entre lo que se dice y lo que se escucha traducido) es mucho mayor con IA. Mientras que un intérprete profesional mantiene un decalage de entre 1 y 5 segundos, la IA puede tener retrasos de hasta 23 segundos, lo que rompe la simultaneidad y hace muy difícil seguir el hilo del discurso.

Nombres propios y topónimos

Uno de los aspectos más sensibles en contextos diplomáticos son los nombres de países, regiones, personas y organismos. Aquí la IA cometió errores graves. Por ejemplo:

  • Brunéi Darusalam fue traducido como la morena Russell.
  • Greece (Grecia) se interpretó como Chris.
  • Haití se convirtió en Heidi.
  • Directora Moeti, responsable regional para África, fue traducida como nuestro africano en algunos idiomas.

El caso más grave ocurrió cuando, durante un discurso en el que España mencionaba a Hamas, la IA tradujo ese término al árabe como Estados Unidos, lo cual podría haber provocado un incidente diplomático de gran escala.

Cifras y fechas

La interpretación precisa de números es esencial en contextos como informes financieros, datos de salud pública o compromisos presupuestarios. La IA cometió numerosos errores en cifras complejas, con dificultades para procesar números largos o expresados rápidamente. Esto hace inviable su uso en negociaciones técnicas donde cada cifra puede cambiar el sentido del acuerdo.

Terminología técnica

En conferencias especializadas, los oradores emplean términos técnicos específicos. La IA falló frecuentemente en este aspecto. Por ejemplo:

  • Transmisión de la polio se tradujo como transporte.
  • Hepatitis fue interpretada como ébola.

Estos errores no son anecdóticos: pueden inducir a conclusiones médicas erróneas y afectar a la toma de decisiones.

Producción verbal: fluidez, pronunciación y entonación

Aunque este aspecto no se evaluó cuantitativamente, el informe señala que la voz generada por la IA fue monótona, robótica y sin expresividad, lo que dificulta el seguimiento del discurso durante más de unos pocos minutos. En reuniones de más de 30 o 60 minutos, esto puede causar fatiga auditiva y pérdida de atención.